Esto dice el Señor: "Voy a crear un cielo nuevo y una tierra nueva; ya no recordaré lo pasado, lo olvidaré de corazón. Convertiré a Jerusalén en júbilo y a mi pueblo en alegría. Me alegraré por Jerusalén y me gozaré por mi pueblo. (Is 65:17-21)
https://bible.usccb.org/es/bible/lecturas/031626.cfm
Un cielo nuevo y una tierra nueva no significarían nada si Dios no nos renovara también. Y Dios elige no recordar el pasado, sino hacernos motivo de alegría y gozo. No debemos confundir el Israel bíblico con el Estado de Israel actual. La Jerusalén del profeta no es tanto un lugar, sino un pueblo. Es Dios morando entre nosotros. https://youtu.be/Gl1EA0Yf-Lw?si=1K3Ue09j0Q-uPPwK
Estas reflexiones salen de más que 40 años de ministerio como sacerdote católico. Pasé la mayoría de estos años en la Diócesis de Charlotte que está situada en Carolina del Norte occidental de los Estados Unidos. Ahora, estoy jubilado, y vivo en Medellín, Colombia, y sigo sirviendo como sacerdote en la Arquidiócesis de Medellín.
Lunes IV, Cuaresma
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