Estas reflexiones salen de más que 40 años de ministerio como sacerdote católico. Pasé la mayoría de estos años en la Diócesis de Charlotte que está situada en Carolina del Norte occidental de los Estados Unidos. Ahora, estoy jubilado, y vivo en Medellín, Colombia, y sigo sirviendo como sacerdote en la Arquidiócesis de Medellín.

Había un hombre enfermo, Lázaro de Betania, del pueblo de María y de su hermana Marta. María era la misma que derramó perfume sobre el Señor y le secó los pies con sus cabellos. Su hermano Lázaro era el que estaba enfermo. Las hermanas enviaron a decir a Jesús: “Señor, el que tú amas, está enfermo”. (Jn 11:1-45)
https://www.eucaristiadiaria.cl/dia_cal.php?fecha=2026-03-22
El que tú amas, está enfermo. Lo más probable es que Lázaro sea el Discípulo Amado. La figura del Discípulo Amado en el Cuarto Evangelio nos recuerda que todos somos Discípulos Amados y que nada nos separará jamás de nuestro Maestro, ni la enfermedad ni la muerte. https://youtu.be/iCCDxron4zA?si=r0faUtvKXqKvuyI2